miércoles, 16 de agosto de 2023

LA BIBLIOTECA PÚBLICA “MAESTRO JUSTO SIERRA No. 192”. UN BASTIÓN DE LA CULTURA EN SUDCALIFORNIA

 


Autor: Sealtiel Enciso Pérez

Los jóvenes que cursamos la educación primaria, secundaria y profesional en la Paz de los años ochentas y noventas, recordamos con gran gusto las tardes en que acudíamos a la Biblioteca “Justo Sierra”, que ya entonces estaba ubicada en lo que antaño fuera la cárcel Municipal de la ciudad y la Delegación, el famoso edificio “Manuel Sobarzo”. Su ambiente tranquilo y sobrio nos transportaba a años atrás en que este mismo sitio fue el Hospital destinado para atender a las personas que habían contraído tuberculosis, pero que gracias al esfuerzo de los gobiernos de la segunda mitad del siglo XX habían trocado este sitio por un templo del saber, por la sede de una de las bibliotecas más antiguas de toda la península de Baja California.

De acuerdo a las investigaciones del emérito historiador sudcaliforniano Profr. Eligio Moisés Coronado, la Biblioteca “Justo Sierra” fue fundada en esta ciudad y puerto de La Paz el 5 de mayo de 1939, siendo el jefe político y militar del territorio sur de la Baja California el Gral. Rafael M. Pedrajo. En sus inicios la mencionada biblioteca ocupó un espacio en la Sala Principal de la que fuera la Secundaria No. 34 (que más tarde tomara el nombre del insurgente José María Morelos y Pavón). El edificio que ocupaba la mencionada institución se encontraba en la calle Belisario Domínguez entre 5 de mayo e Independencia. Algo que es necesario reconocer es que esta biblioteca nació bajo el signo de una gran estrella, el nombre con el cual fue investida nos remite a una de las grandes personalidades que ha tenido México en el campo de las letras y la educación. “Justo Sierra Méndez (San Francisco de Campeche, Campeche, 26 de enero de 1848; Madrid, 13 de septiembre de 1912) fue un escritor, historiador, periodista, poeta, político y filósofo mexicano, discípulo de Ignacio Manuel Altamirano. Fue decidido promotor de la fundación de la Universidad Nacional de México, hoy Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Se le conoce también como "Maestro de América" por el título que le otorgaron varias universidades de América Latina. Es considerado uno de los personajes más influyentes de la historia moderna de México”. Por cuestiones de nomenclatura a esta institución le tocó llevar el número 192.




Al dar arranque este eslabón de la cultura Baja Californiana, se designó al Sr. Fortunato Moreno Corral ser su primer administrador. Sus primeras acciones estuvieron encaminadas a clasificar y administrar los 1931 ejemplares bibliográficos con la que fue dotada. El Sr. Moreno informaba periódicamente al gobierno del territorio de sus actividades y entre las notas que enviaba se encuentra que el horario de atención de esta biblioteca era de las 9 a.m. a las 14:00 hrs y de 16:00 a 18:00 hrs., también menciona que los principales usuarios son los niños y los jóvenes y que los profesionistas no acudían. Cinco años después, en 1944, el gobierno del territorio encabezado por el Gral. Francisco J. Mújica V. comisiona al Profr. Alberto Miranda Beltrán para que se trasladase a la Ciudad de México y recibiera un curso de capacitación sobre Bibliografía y Bibliotecas, el propósito del jefe político era mejorar los servicios educativos y dentro de ellos las Bibliotecas. A partir de este momento y a su regreso a esta ciudad, el Profr. Miranda pasó a ocupar el puesto de administrador de la biblioteca.

Lenta pero de forma decidida la Biblioteca “Maestro Justo Sierra” fue ganándose el reconocimiento de los estudiantes y la ciudadanía en general. En 1944 el director de la Secundaria “José María Morelos y Pavón” propuso la fusión de la biblioteca pública con la de su propia institución y así poder brindar un mejor servicio, sin embargo la defensa férrea que presentó el Profr. Miranda Beltrán logró que esta institución se mantuviera autónoma. Ya para el de mayo de 1944 se observa un reporte con la afluencia de 642 personas a la biblioteca, 382 eran mujeres y 260 hombres, siendo las principales obras consultadas las bellas artes, los periódicos y revistas. En el año de 1945 se imprimieron catálogos con todos los libros que contenía esta biblioteca y en 1946 se elabora una propuesta de Reglamento de Préstamo a Domicilio. Durante los siguientes años el funcionamiento de esta biblioteca fue muy irregular e incluso hubo periodos en que permaneció cerrada.

Fue hasta el 24 de marzo de 1966, durante el gobierno del Gral. Bonifacio Salinas Leal, que aparece publicado en el boletín informativo del Gobierno territorial lo siguiente: “se pone en servicio la biblioteca “Justo Sierra” en los altos del edificio construido en la Plaza de la Constitución”. La responsabilidad de esta nueva etapa de la institución corrió a cargo de la Sra. Angelina Carrillo de Gutiérrez. Durante los siguientes años el acervo bibliográfico, que ya era de 2657 libros, se ve ampliado con las donaciones de los siguientes benefactores: Pedro Vázquez Colmenares, secretario particular del gobernador en turno, Profr. Néstor Agúndez Martínez, Ignacio del Río Chávez entre otros. También el Archivo Histórico Diplomático Mexicano de la Secretaría de Relaciones Exteriores realizó una importante donación. Es un acto de justicia el reconocer el loable desempeño que tuvo la Sra. Angelina Carrillo de Gutiérrez en la dirección de la Biblioteca: formó un Club de Lectores con el propósito de leer y conversar sobre obras de literatura universal al mismo tiempo que todos ellos agenciaban material bibliográfico para engrandecer el acervo, el lema de este Club fue “Cultivar nuestras mentes es engrandecer a Sudcalifornia”. También pretendió desarrollar un Servicio de Orientación Vocacional destinado a los usuarios que egresaban de la educación secundaria. Fue una permanente asistente a las actividades de las instituciones culturales nacionales y de los cursos que estas ofertaban, en donde estableció un trato cordial y respetuoso con sus dirigentes los cuales le ofrecieron todo el apoyo en capacitación y en materiales para fortalecer la biblioteca de esta ciudad. Propuso un anteproyecto de un Plan para establecer bibliotecas en el Territorio el cual consistía en formar una “biblioteca modelo” que se encargara de clasificar los libros que se distribuirían así como el capacitar y actualizar al personal que trabaría en ellas, promovería los clubes de lectores, procedimientos de registro de usuarios, donaciones, canje y en general establecer un servicio de comunicación entre todas las bibliotecas del territorio.




Con la conversión de nuestro Territorio a Estado Federal vinieron cambios en los representantes de las diferentes instituciones y fue el primero de abril de 1978 que nuevamente es reinaugurada la Biblioteca Pública “Maestro Justo Sierra” pero ya en una nueva sede, el remozado y acondicionado edificio “Manuel Sobarzo”, ubicado en la esquina de las calles Altamirano y Constitución, siendo su directora la Sra. Mary Nogales. Ya para ese entonces la biblioteca llegó a contar con 5697 libros. El 30 de agosto de 1984 la biblioteca fue incorporada al Programa Nacional de Bibliotecas Públicas recibiendo la dotación de 3282 libros, un pie de biblioteca y una cantidad considerable de estantería. Durante los siguientes años continuó ofreciendo los diferentes servicios a sus usuarios, sin embargo debido a un accidente ocurrido en el año de 1992 (caída de algunas lozas del techo) se suspendió la atención y se ordenó que los materiales fueran guardados hasta que se solucionara este problema de infraestructura. El 15 de marzo de 1994 volvió a abrir sus puertas este recinto y hasta el día de hoy sigue ofreciendo su trabajo, con un acervo documental de 12500 libros, con la calidad y calidez que ha logrado recabar en estos 80 años de vida.

El escritor y predicador francés Jacques Benigne Bossuet dijo alguna vez “En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás.” Creo que a través de los años, la Biblioteca Pública “Maestro Justo Sierra” No. 192 se ha ganado el título de ser el remedio del alma de todos los sudcalifornianos que tuvimos el honor de estar en ella.

Bibliografía:

Varios Autores, 2019. “Textos breves de la Historia de la Biblioteca Mtro. Justo Sierra”, Ed. Gobierno del estado de B.C.S., México. 32 p.

Columba Galván Gaytán. Tradición y actualización bibliotecaria en Baja California Sur.

Lomelí Venegas, Leonardo (2011). «El proyecto de Justo Sierra». Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, ed. La UNAM en la historia de México. De la inauguración de la Universidad Nacional al final del rectorado de Balbino Dávalos. La Universidad durante la década revolucionaria (1910-1920). México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. pp. 9, 10.

APUNTES HISTÓRICOS SOBRE EL ARTE RUPESTRE EN BAJA CALIFORNIA SUR




AUTOR: Sealtiel Enciso Pérez

El ser humano en su deseo de inmortalizarse y dejar testimonio de su efímera vida en su paso por este mundo, ha plasmado en diversas partes del orbe pinturas, petroglifos y demás muestras de su inteligencia y creatividad. En el caso de la península de Baja California, diferentes grupos que la habitaron a través del tiempo, nos legaron unos bellos murales en diferentes puntos de su geografía los cuales afortunadamente se han preservado hasta la actualidad. En este caso trataremos sobre los encontrados en la parte mitad sur de la Baja California, y específicamente en la Sierra de San Francisco.

La Sierra de San Francisco se localiza en el extremo norte del actual estado de Baja California Sur y hacia el lado del Golfo de California, entre el paralelo 27 y el meridiano 112 y 113. Se encuentra dentro de la geología de la Sierra de La Giganta la cual tiene una formación de origen volcánico. La sierra ya mencionada, cuenta con una gran cantidad de sitios con pinturas rupestres, las cuales se encuentran entre cañadas y barrancos, algunos de muy difícil acceso. Los sitios a los cuales se proporciona acceso a los visitantes son: los que conforman el circuito del cañón de Santa Teresa en el arroyo de San Pablo y algunos que se encuentran en el arroyo del Parral y Santa Marta (cuevas del ratón, pintada, de las flechas, la soledad, de la música, etc.).




Es importante mencionar que la sierra de San Francisco forma parte de la Reserva de la Biósfera del Vizcaíno, y en los años noventas del siglo pasado, fue denominada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Los anteriores nombramientos obedecen a que este sitio es un espacio con una gran diversidad de plantas y animales, algunos de los cuales son endémicos de estos sitios, y por tener un ecosistema con un frágil equilibrio, se promovió su cuidado y preservación. Además ello, la presencia del Arte Rupestre la hace un sitio único en el mundo tanto por el tipo de pinturas como la forma en que los grupos humanos se establecieron en este sitio tan apartado.

Entrando en el tema de los murales, a pesar de que desde el siglo XX se han realizado diversas mediciones de su antigüedad, los estudiosos no se han puesto de acuerdo, algunos las datas con más de diez mil años de antigüedad y otros con menos, pero se puede decir que sus resultados promedian por lo menos tres mil trescientos años de antigüedad. Todos los análisis que se han realizado sobre estas pinturas concluyen que su magnífico estado de conservación se debe a la composición de las rocas en las que fueron plasmadas y la exposición que han tenido a los factores como la lluvia, viento, sol, etc. Además de esto, los colores se han mantenido en muy buen estado debido al origen del pigmento que utilizaron, el cual ya se sabe que provenía de rocas pulverizadas procedentes de diversos sitios aledaños, incluso de las faldas de los volcanes denominados como Las Tres Vírgenes, así como de la savia de algunas plantas o la grasa y sangre de ciertos animales, las cuales utilizaban como aglutinante.




La referencia más antigua que se tiene de estas pinturas fue la realizada por el sacerdote Joseph Rothea, el cual fue responsable de la Misión de San Ignacio Kadakaamán. Este sacerdote describe cómo fue que supo de su existencia así como un viaje de reconocimiento que hizo de ellas. Según este sacerdote, al cuestionar a los cochimíes con los que convivía, sobre los autores de tales pinturas, ellos aseguraron que no lo sabían, pero que sus abuelos les habían contado que “a ese sitio llegaron, en el pasado, un grupo de gigantes que venían huyendo de otros que los perseguían por haber sido derrotados en una guerra, y que ellos fueron los que pintaron estos murales”. Fue el ingeniero francés León Diguet, quien publicó las primeras descripciones de los murales de las cuevas de la sierra de San Francisco en el año de 1895. Este personaje llegó a nuestra península contratado por la compañía de El Boleo como ingeniero químico, sin embargo en sus ratos libres y vacaciones se dedicó a explorar nuestra media península dando cuenta de una gran cantidad de historia la cual fue publicada en revistas francesas. Sin embargo el gran impulso de difusión del arte rupestre en estas cuevas se dio a partir de los años ochentas del siglo XX, y desde entonces ha ido en crecimiento.

Pese a la gran trascendencia de estas pinturas, no siempre fueron apreciadas por la población y los gobiernos de nuestra media península. En la denominada cueva de El ratón aún existen daños practicados en algunas pinturas producto del humo de fogatas que se hacían en el sitio debido a la presencia de seres humanos que resguardaban animales como chivas y vacas, incluso en los ochentas aún quedaban algunos corrales.




Afortunadamente el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha tomado bajo su resguardo estos sitios proporcionando guardias y guías expertos para cuidarlos y preservarlos. Nadie puede (o debe) visitar estas pinturas sin el acompañamiento de un guía autorizado por el INAH, y previamente haberse registrado oficialmente como visitante y recibir las instrucciones sobre el reglamento de protección de este sitio.

Aún existe mucho para investigar en las hermosas pinturas rupestres que decoran los cañones de la sierra de San Francisco, y es aquí donde estriba la trascendencia de que las generaciones actuales y futuras sepan de los resultados de este trabajo, para que los acrisolen dentro de su identidad de sudcalifornianos, y que todos seamos obcecados defensores de nuestro patrimonio histórico del cual disfrutamos, pero también del que somos depositarios y guardianes.

Bibliografía:

Guía Arte rupestre Baja California Sur. INAH-SALVAT


APUNTES DE EXPLORACIONES ESPAÑOLAS HACIA LA CALIFORNIA

 


Autor: Sealtiel Enciso Pérez

Nuestra península de Baja California no surgió al conocimiento del mundo de la forma en la que actualmente lo hacen los lugares recién “descubiertos”. Actualmente con la fotografía satelital, la facilidad para trasladarse a cualquier parte del mundo en unas cuantas horas e incluso los reportes que se comparten en redes sociales, youtube, etc. Facilitan en gran medida la globalización de un hecho. Sin embargo en la antigüedad, el conocimiento de un suceso, o en este caso que trato, el “descubrimiento” de un nuevo lugar tardaba decenas o cientos de años en irse dando, era una “construcción” que muchas veces viajaba entre la fantasía y la realidad, tal como fue el caso de la California.

Para la mayoría de los que habitamos la península de Baja California, nos son comunes los nombres de Hernán Cortés, Sebastián Vizcaíno, Fortún Jiménez, y por lo general acudimos a su referencia cuando nos preguntan sobre la historia del “descubrimiento” de nuestra península, sin embargo es necesario precisar que durante los siglos XVI y XVII, el conocimiento de nuestra península realizaba un viaje pendular entre la fantasía y la realidad. Los primeros europeos que buscaron nuestras tierras venían cargados de ideas sobre las amazonas, la isla Califerne, la reina Calafia, las siete ciudades, etc., y a pesar de que desde el año de 1533-1534 ya se había conocido un poco de nuestra geografía, sus habitantes y algunas características de su flora y fauna, aún siguieron surgiendo leyendas y paradojas que contribuyeron a una idea distorsionada de los que habitaban el lugar y el medio en que sobrevivían.




Una gran cantidad de misiones de exploración fueron enviadas hacia esta península buscando establecer datos reales y comprobables sobre su geografía así como los recursos humanos, materiales, etc. Que podían ser explotados. Algunos de estos viajes fueron productivos en cuanto a datos de la demarcación costera e informes sobre los primeros contactos con los grupos indígenas que poblaban esta tierra, sin embargo la mayoría de los viajes terminaron en un desastre económico y poco o nada contribuyeron a despejar las grandes incógnitas que se tenían. Fue hasta el establecimiento del primer enclave permanente en la California, el Real Presidio y Misión de Nuestra Señora de Loreto-Conchó en el año de 1697, que dio inicio el conocimiento pleno de esta península así como la eliminación de ideas fantasiosas que hasta ese tiempo existían.

A continuación mencionaré algunos de los viajes de exploración que se dieron durante los siglos XVI y XVII hacia la California, y una descripción breve de sus resultados.




Francisco de Ulloa (1539). Realizó la primera navegación que reconoció las costas orientales y occidentales de la media mitad sur de nuestra península. Afirmó que esta tierra era una península, y no isla, como se creía.

Hernando de Alarcón (1542). Solamente recorrió las costas de los actuales estados de Sinaloa y Sonora, llegando a la desembocadura del río Colorado.

Juan Rodríguez Cabrillo (1542). Realizó un recorrido semejante al de Francisco de Ulloa, sin embargo fue más hacia el norte. Murió en la actual bahía de San Francisco, pero sus hombres continuaron la exploración hasta los 43 grados.

Francisco Gali, Pedro de Unamuno y Sebastián Rodríguez Cermeño (1584,1587 y 1595). Partieron desde las islas Filipinas buscando un sitio en las costas de California donde establecer un poblado permanente que diera refresco a los exhaustos tripulantes del Galeón de Manila. No pudieron encontrar un sitio adecuado.




Tomás y Nicolás de Cardona y Juan de Iturbe (1615-1616). Su principal propósito al venir a la California fue la búsqueda de perlas. Sus viajes terminaron en fracasos.

Francisco de Ortega (1632-1636). Realizó 3 viajes de exploración sin embargo no logró establecer un sitio permanente para colonizar la California.

Luis Cestín de Cañas (1642). Realizó una breve y poco trascedente exploración a la California.

Pedro Portes y Cassanate y Alfonso Botello Serrano (1648). Exploraron las costas de la California llegando a las islas Tiburón y Ángel de la Guarda.

Bernardo Bernal de Piñadero (1662-1664). Llevó a cabo varios viajes de exploración pero con resultados casi nulos.

Francisco de Lucernilla (1668). Su expedición no dejó resultados de importancia.

Isidro de Atondo y Antillón (1683-1685). Logró establecerse por 4 meses en el puerto de La Paz, posteriormente se trasladó a un sitio que denominó el Real y Misión de San Bruno en donde permaneció por casi dos años. Al final tuvo que retirarse sin haber logrado su propósito colonizador.

Francisco de Itamarra (1694). A pesar de que realizó un viaje de exploración con recursos propios los resultados obtenidos fueron escasos.

Como resultados de estos viajes de exploración, de forma paulatina se fue construyendo la idea de lo que era la California para la mente, a veces alucinante, de los europeos. A pesar de que desde una etapa muy temprana se pudo comprobar que nuestra tierra era una península, con el paso de los años cobró gran fuerza la idea de que en realidad era una isla, e incluso muchos de los mapas que se hicieron durante el siglo XVII e incluso XVIII la dibujan como tal. Conforme se conocían datos sobre la pobreza de la tierra y la nula presencia del oro y piedras preciosas, tal como lo decía la leyenda de la isla Califerne, se aclaraba el panorama, sin embargo de forma recurrente volvían a salir a la luz estas leyendas e incluso, cuando los jesuitas fueron expulsados de la península, muchos soldados y colonos españoles se dieron a la tarea de buscar los “tesoros ocultos” en los templos Misionales.

Podemos concluir que la historia de nuestra California Mexicana es infinita en personajes, sucesos y fechas trascendentales, y es por ello que reviste una gran relevancia la tarea insoslayable de nuestro gobierno, y sus habitantes, por mantener viva la llama de la investigación y difusión de la misma. Es necesario que nuestras generaciones nóveles conozcan los sucesos del pasado en donde sus habitantes lucharon a brazo partido por hacer de esta tierra un sitio próspero donde hacer florecer su simiente, en donde se empecinaron en seguir siendo mexicanos a pesar de las circunstancias en donde lo más fácil, y redituable, era dejar de serlo. Esta herencia es lo que apuntalará la identidad de sus hijos e hijas para mantener la bandera de la independencia y la república en un futuro tan incierto.

Bibliografía:

La California en los caminos de la expansión española – Francisco Altable.

128 años del Hospital “Salvatierra”. Humanismo y Excelencia en La Paz.

 

Autor: Sealtiel Enciso Pérez

La Paz, Baja California Sur (BCS). A finales del siglo XIX, era de imperiosa y urgente creación una unidad hospitalaria que diera atención profesional a la cada vez más creciente cantidad de habitantes de esta ciudad capital. Durante varias administraciones municipales y estatales se había acudido ante el gobierno de la federación para que ofreciera los recursos económicos necesarios para crear y proveer de lo necesario a un hospital, sin embargo la respuesta nunca había sido favorable.

Es en el año de 1889 que el entonces gobernador de este distrito Sur de la Baja California, el General Bonifacio Topete, decide iniciar la construcción de lo que a la postre sería el Hospital del Distrito y que llevaría el nombre del insigne jesuita “Juan María de Salvatierra”, impulsor del primer asentamiento colonial fijo en la California primigenia. En documentos que se encuentran en el Archivo Histórico “Pablo L. Martínez” se pueden consultar los registros de las donaciones que hicieron ciudadanos pudientes y caritativos de esta ciudad para apoyar la construcción de este nosocomio, así como carteles de funciones de circo, zarzuela, ópera y demás actividades con cuyos fondos recaudados se compró instrumental médico, muebles e incluso el pago de los sueldos del personal que ahí laboraría. Finalmente el 14 de julio de 1890 en una gran ceremonia se inauguró este inmueble: “Contaba con dos salas con capacidad para 10 enfermos atendidos por su director el Dr. Santiago O. Biruete y sus colaboradores los doctores Manuel M. Hidalgo, Valeriano Estrada y Federico Cota” (Tomado de Cédula “Una ciudad en estampas”. Exposición en el Centro de Artes y Tradiciones Populares de Baja California Sur).

Con el paso del tiempo y ante las carencias económicas que se han vivido desde siempre en nuestra tierra, el hospital tuvo que ser apoyado por un Patronato que realizaba colectas y actividades entre la ciudadanía para dotarlo de los insumos necesarios, sin dejar de funcionar un solo día. 42 años después de su creación, durante el mandato del Gral. Juan Domínguez Cota, se ampliaron sus instalaciones, se dotó de 50 camas así como aparatos médicos modernos que apoyaran en la mejor atención de los pacientes.

Dentro de los célebres médicos que laboraron por muchos años en esta institución se encuentran Enrique Von Borstel Labastida, Francisco Cardoza Carballo y Raúl Antonio Carrillo Silva, de los cuales aún se recuerda su trato cálido, humano y profesional con el que atendían a sus pacientes. Entre el personal de enfermería, trabajador y esforzado, tenemos a Susana Osuna, Gloria Mercado, Isabel Coronado, Ma. Luisa Meza López, Anita Ruibal, Ma. Antonieta Salgado, Manuela Tellechea, María Luisa Cabrera, Leonor Salgado y Socorro Angulo y muchos más.

A finales de los 50´s, el edificio que albergó por casi 60 al Hospital “Salvatierra” (localizado sobre la calle Francisco I. Madero entre Juan Ma. De Salvatierra y Manuel Torre Iglesias) deja de funcionar como tal, y la institución se traslada a un nuevo edificio ubicado en las calles Virginia Peralta y calle del Álamo en la colonia Burocrática, (hoy ese edificio lo ocupa un centro de "Readaptación Social para Menores Infractores"). Durante este lapso de tiempo las autoridades del Sector Salud abandonan el nombre de este nosocomio y simplemente lo designan como “Hospital General de la SSA”. En los años 60´s, se amplían y modernizan las instalaciones del hospital antituberculosis “Roberto Koch” (ubicado en las calles Lic. Primo de Verdad y Nicolás Bravo) para que se traslade en definitiva a laborar en este sitio el Benemérito Hospital General “Juan María de Salvatierra”. Con el paso de los años este hospital llegó a funcionar como Hospital Escuela (a partir de 1963) egresando de él más de 800 médicos y 300 especialistas.

El 15 de junio de 2010, se inauguran las actuales instalaciones en donde labora desde esa fecha el Benemérito Hospital (Ave. De los deportistas entre Luis Barajas M. y Misioneros Combonianos).

Este próximo 14 de julio se conmemora el Aniversario de fundación de esta Institución Médica y es nuestro mayor deseo que el Gobierno Estatal y Municipal reconozcan, con un homenaje, el trabajo y las múltiples aportaciones del Hospital a nuestra California del Sur.

Este instituto cuenta actualmente con los servicios de 28 especialidades médicas para consulta regular, lo que lo hace uno de los más modernos y competentes del noroeste del país.

La visión del personal del Hospital Salvatierra se resume en el siguiente párrafo: "Seremos un Hospital de Referencia y Concentración Estatal, acreditado y certificado, con amplia capacidad resolutiva que prestara servicios de salud basados en la mejor tecnología y avances científicos disponibles, en un clima laboral de respeto, con calidad y humanismo en la atención a todos los usuarios."

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Cédula “Una ciudad en estampas”. Exposición en el Centro de Artes y Tradiciones Populares de Baja California Sur.

ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DE LOS SINARQUISTAS A BAJA CALIFORNIA SUR



Autor Sealtiel Enciso Pérez

Baja California Sur es abundante en historias que al conocerlas dejan pasmado al historiador o investigador más avezado en este tipo de temas. Nuestro Archivo Histórico “Pablo L. Martínez” y las bibliotecas de algunos de los historiadores y Cronistas más connotados de nuestra península se encuentran plagadas de textos en los cuales se describen sucesos que ocurrieron en estas tierras del noroeste de la república y que, cual “efecto mariposa”, tuvieron repercusiones trascendentales en el acontecer nacional de aquellos tiempos. Tal fue el caso del establecimiento de una de las Colonias Sinarquistas más famosas de México y que de haber prosperado hubiera sido punta de lanza para el resurgimiento del Sinarquismo no sólo como una fuerza política sino como una verdadera amenaza a la hegemonía que estaba implementando el Partido de Estado en nuestra patria.

Corría el año de 1941, en el mes de diciembre para ser exacto. Nuestras tierras estaban gobernadas por un valeroso y sesudo militar el cual había sido el cerebro tras las reformas emprendidas por el Gral. Lázaro Cárdenas del Río durante su sexenio y que incluso fue considerado como el mejor elemento para sucederle en el cargo, lamentablemente los dados del juego del poder no le favorecieron y se le envío como especie de castigo a un medio estéril y olvidado como era en aquel entonces el territorio sur de la Baja California, me refiero al general constitucionalista Francisco J. Múgica Velázquez. Fue el día 18 de diciembre que se le notificó, por parte del Gobierno Federal en ese entonces dirigido por su otrora rival a la Presidencia, el Gral. Manuel Ávila Camacho, de que en pocos días llegaría a nuestro territorio un contingente de 400 personas, las cuales venían bajo las órdenes de su líder Salvador Abascal Infante y que harían una breve pausa en el puerto de La Paz para posteriormente viajar al norte del territorio a un sitio que se encontraba a 320 kilómetros de distancia.




Desde ese momento Múgica empezó a elucubrar cuáles serían los planes que se traía entre manos Ávila Camacho. Ambos sabían que estaban mal las relaciones entre ellos por lo que nada bueno podía esperar uno del otro. Múgica apenas tenía un año de haber llegado a estas tierras y empezaba a poner orden a una hacienda y a una administración gubernamental que había encontrado en lamentables condiciones, aunado a lo anterior el territorio se encontraba en un atraso y en un abandono nunca esperado para una región que tanta fama había dado a la República Mexicana y que había sido uno de los primeros puntos que se tocaron después de la Conquista de Tenochtitlan, pero que inexplicablemente se encontraba en un abandono denigrante. Es por ello que el curso de acción que planeó Francisco J. fue el recibir a este contingente y darles toda la ayuda necesaria, respetar el liderazgo de su dirigente y esperar a que poco a poco se fuera dando a conocer qué intensiones traían.

Por otra parte, el líder de este grupo, Salvador Abascal Infante, ya conocía a Múgica. Su padre y el Gral. Múgica se habían enfrentado en el campo de batalla en el estado de Morelia en el año de 1921. En ese entonces el padre de Abascal formaba parte de las huestes afiliadas a grupos organizados por el clero católico y que se negaban a abandonar sus fueros adquiridos durante el régimen porfirista. En varias ocasiones se habían levantando en armas para enfrentarse contra el gobierno en los casos en que consideraban que éste perjudicaba los privilegios de la iglesia católica. En este clima tan polarizado se formó Salvador Abascal y a la edad de 20 años ingreso a uno de los movimientos más ultraderechistas y nacionalistas de México, la famosa “Unión Nacional Sinarquista”.

Debido a su carácter carismático y a su personalidad enérgica e incansable, Abascal fue escalando puestos de relevancia hasta coronarse como el líder indiscutible del Sinarquismo. La palabra “Sinarquismo” fue acuñada por el clérigo Thomas Stackhouse y se refiere a “un movimiento o agrupación de personal el cual es liderado por una élite”. Posteriormente Alexandre Saint-Yves d'Alveydre lo hizo popular y fue posteriormente retomado por aquellas agrupaciones con ideales nacionalistas, hispanistas, fascistas, anticomunistas, católicas, populares, nacionalsindicalistas y Social Cristianas. Durante los años 30´s la UNS fue considerada como aliada de las potencias “del eje”, el mismo Abascal se consideraba un admirador del fascismo, Franco y del mismísimo Hernán Cortés. Era un ferviente participante de las misas y demás eventos del ritual de la iglesia católica.




Fue para el año de 1941 que a Salvador Abascal se le metió en la cabeza la idea de crear un “pueblo de Dios” en donde se pudiera implementar el ideal cristiano primitivo, en donde todos sus integrantes se condujeran bajo las premisas de la Iglesia Católica y que obedeciera a un líder único, a un mesías, el cual sería el intérprete de los designios divinos para con sus seguidores. El lugar que seleccionó para asentar y llevar a cabo este proyecto fue una franja de terreno fértil que se encontraba a 320 kilómetros de la ciudad de La Paz, y la cual había tenido oportunidad de conocer en un viaje que llevó a cabo por toda la península de Baja California. Durante todo este año realizó una convocatoria a todos los militantes de la UNS para hacer una selección de las mejores familias que pudieran formar parte del “pueblo elegido”, así mismo se contactó con la alta curia católica a fin de pedirles su apoyo económico el cual sería fundamental al inicio de este proyecto, pero que paulatinamente se iría prescindiendo de él conforme se hicieran autosuficientes.

Por otra parte del Gobierno encabezado por Manuel Ávila Camacho veía con gran alegría la inminente salida de Salvador Abascal infante de la escena política puesto que durante los 5 años anteriores había hecho crecer tanto el movimiento Sinarquista que se había convertido en un real peligro si acaso se decidía a contender en algunas elecciones presidenciales contra el candidato oficial. El viaje de Abascal hacia las tierras remotas de la Baja California representaría un desfogue de la escena política, ya de por sí bastante saturada y, el llevar hacia tierras ignotas un proyecto de incierto éxito.

Salvador Abascal Infante, una vez asegurada una cantidad de casi 400 colonos inicia su viaje a través de la República Mexicana, en donde se le fueron uniendo contingentes de diferentes lugares como: Distrito Federal, León, Querétaro, Acámbaro, Ario de Rosales, Pátzcuaro y Morelia. El punto de encuentro fue el puerto de Mazatlán, en donde se embarcaron rumbo al puerto de La Paz el 27 de diciembre de 1941, llegando a su destino el 29 del mismo mes.




Lo que Salvador Abascal ignoraba es que la cúpula de la UNS se encontraba aliviada de no tener que lidiar con su presencia en las reuniones nacionales. Para ese entonces Abascal se había convertido en un ente inmanejable el cual no obedecía órdenes de nadie, ni siquiera de la famosa “Base”, el cual era una élite secreta del Sinarquismo cuyo propósito era coordinar las acciones externas del Sinarquismo con las indicaciones que daba la Curia Católica conformada por Obispos y Cardenales. Estos grupos pactaron secretamente sabotear la misión de Abascal y dejar que su proyecto así como sus integrantes murieran lentamente y se los tragara el desierto Bajacaliforniano, tal como lo hiciera con muchas expediciones emprendidas cientos de años antes.

Al llegar Salvador Abascal a nuestra ciudad y puerto de La Paz es recibido por el Gral. Múgica y tras brindarle todos los apoyos reanuda su peregrinar el día 1º. De enero de 1942 llegando al sitio seleccionado para establecerse unos pocos días después. El experimento de la “Civitate Dei” duró hasta el mes de marzo de 1944 en que acudieron hacia ese sitio donde sobrevivían Salvador Abascal, su esposa y los pocos colonos que no había desertado, y que llamaron “Santa María Auxiliadora”, para pedirle su renuncia a la jefatura de este sitio so pena de que si no accedía sería excomulgado al igual que todos los que en ese sitio habitaban. Salvador Abascal, vio caer su sueño, se vio caer a sí mismo del estatus en que se había colocado por mérito propio, y en ese momento no solo accedió a renunciar a este proyecto de vida sino que renunció para siempre a tener algo que ver con el Movimiento Sinarquista, lo cual cumplió hasta el momento de su fallecimiento.

Dentro del imaginario podemos colocar frases como “y si tal vez”, “y si acaso”, “a la mejor”, y en ello cabría “Y que tal si sí hubiera funcionado el proyecto de Salvador Abascal Infante”. Si esto hubiera sido posible, con toda seguridad hubiera sido el despegue del Movimiento Sinarquista y el fortalecimiento de los grupos nacionalistas, anticomunistas y ultraderechistas que últimamente están proliferando. Sin embargo esto no ocurrió. Sólo nos resta recordar aquella fecha, hace 78 años, en que el “Mesías” Abascal llegó a nuestro puerto, rodeado por sus discípulos, por su “pueblo elegido” y con ello dio lugar a la fundación de un pueblo en la geografía actual de nuestra Baja California Sur.

Bibliografía:

Paisaje y personajes en María Auxiliadora: un proyecto colonizador en el Territorio Sur de la Baja California (1940-1944) - Elizabeth Acosta Mendía

Mis Recuerdos, Sinarquismo y Colonia María Auxiliadora

Wikipedia

EL RUISEÑOR QUE CANTÓ EN LA PAZ. ÁNGELA PERALTA CASTERA CANTÓ EN LA CASA DE GOBIERNO.

 


Autor: Sealtiel Enciso Pérez

La ciudad de La Paz, ha sido escenario de innumerables sucesos y sede de la visita de grandes artistas, cantantes, políticos, comerciantes. Los habitantes del puerto somos proclives al disfrute de las bellas artes y siempre estamos dispuestos a abrir nuestros corazones y mentes ante los espectáculos que se presentan. Tal fue la extraordinaria ocasión en el año de 1883 cuando la soprano mexicana de fama mundial, Ángela Peralta Castera, conocida como “El ruiseñor mexicano”, ofreció un memorable concierto.

Con tan sólo 38 años de edad, María de los Ángeles Manuela Tranquilina Cirila Efrena Peralta Castera, conocida con el nombre artístico de Ángela Peralta, había conquistado los escenarios reservados para la crema y nata de los exponentes del bel canto, no solamente en su propio país, sino en Europa e incluso Alejandría en Egipto. Cantó ante los mejores compositores y maestros de voz de aquellos países, y calificaron su voz “como exquisita, de una dulzura extrema y de una afinación espléndida, que puede competir con la de cualquier diva europea”. Los críticos de espectáculos operísticos la lisonjeaban y se deshacían en elogios por su gran voz y maravillosa calidad interpretativa. Se cuenta que el mismo Papa Pío IX al escucharla en una de sus presentaciones, dijo: “Así se canta en el paraíso, ya puedo morir tranquilo porque ya conocí como cantan los ángeles en los dinteles de la gloria”.




Es conocido también el episodio en que fue convocada por la emperatriz Carlota, esposa de Maximiliano I, para que cantara en el Teatro imperial Mexicano y tras escucharla, la misma emperatriz, llena de emoción ante su hermosa voz le regaló un hermoso brazalete que portaba, en medio de los aplausos de los asistentes. Fuera del edificio, en la calle, se había reunido una gran multitud que escuchó al “ruiseñor mexicano” y le aplaudía frenéticamente vitoreando su nombre. Es importante hacer la acotación que a pesar de haber desempeñado su talento artístico frente a los que encabezaban la invasión militar que estaba sufriendo nuestro país, Ángela Peralta jamás comulgó con las ideas imperialistas que ellos traían. En su cuerpo corría la sangre de liberales, como lo fue su padre, el cual peleó valerosamente durante la invasión estadounidense, por la soberanía de su país.

En el año de 1883 viajó por el norte de la República mexicana. Se presentó en Querétaro, Celaya, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí y Morelia, en el Teatro Progreso de Monterrey, en Saltillo y Durango. En el mes de agosto viaja con toda su compañía de ópera, integrada por 80 personas, a este puerto de La Paz en donde ofrece un recital en la Casa de Gobierno. En ese entonces no se contaba con un teatro ni con otra estructura semejante en la ciudad de La Paz, que diera las facilidades para ofrecer un espectáculo de este nivel. La noche del estreno acudieron al sitio mencionado las familias acaudaladas entre las que se contaban las de apellido Ruffo, Navarro, González, Hidalgo, Cornejo, entre otras. El espectáculo fue todo un éxito y, mientras dentro de las instalaciones de la Casa de Gobierno, “el ruiseñor mexicano” era ovacionado; fuera, en la calle y en la plazuela (Jardín Velasco) la multitud que ahí se había congregado, el pueblo que no había podido pagar la costosa entrada para verla, también se desvivía en aplausos y felicitaciones.




Se cuenta, a manera de anécdota, que fue tanto el barullo que se armó fuera del edificio, que Ángela Peralta, conmovida ante estas muestras de cariño por el pueblo paceño, que al salir del lugar de la presentación se dirigió al kiosco de madera que estaba en el centro de la plazuela y desde ahí cantó varias de las óperas que le habían dado fama y prestigio mundial. Los habitantes del pueblo la escucharon con profundo y respetuoso silencio, y al finalizar le tributaron aplausos y loas por varios minutos. Fue una noche que jamás olvidarán los espectadores y la soprano.

Posteriormente Ángela Peralta y su compañía se embarcaron en el vapor “Newbern” hacia el puerto de Mazatlán para continuar con sus presentaciones. Lejos estaban de imaginar que días antes, procedentes de San Blás, habían llegado a ese puerto dos barcos, en los que sus pasajeros estaban contagiados de la peligrosa “fiebre amarilla”. De inmediato los efectos de esta terrible peste se hicieron sentir en la ciudad y no hubo casa en Mazatlán que no tuviera a uno de sus integrantes enfermos. Al llegar Ángela Peralta y el personal de su compañía al puerto empezaron a sentir los estragos de este virulento mal, de tal forma que en menos de 8 días habían muerto 25, entre ellos el director de escena, el señor Bellotti y el maestro director Chávez Aparicio.

Nuestro Ruiseñor, también sucumbió a los estragos de la fiebre amarilla. Para la noche del 30 de agosto de 1883 se encontraba ya muy mal, por lo que solicitó la presencia de un sacerdote para que la uniera en matrimonio con la persona que durante los últimos años había sido su pareja sentimental, Julián Montiel. A las 10:30 de la noche, Ángela Peralta exhaló su último suspiro. Sus restos mortales fueron sepultados en el panteón de Mazatlán, pero por iniciativa promovida por el Sr. Rafael Martínez, en el año de 1937 fueron trasladados a la ciudad de México al Panteón de Dolores, en donde descansan en una tumba de La Rotonda de los Personajes Ilustres.




A veces salgo a caminar por el centro de la ciudad, en la noche, cuando el murmullo del tránsito de los automóviles y el chacoteo de los transeúntes se ha acallado, y al pasar por la centenaria Plazuela me parece escuchar en la lejanía aquellas últimas canciones con las que deleitó al público paceño, “el ángel de voz y de nombre”, “el ruiseñor mexicano”, la inmortal Ángela Peralta.

Bibliografía:

es.wikipedia.org
colectivopericu.net
cabovision.tv
eluniversal.com.mx
noroeste.com.mx

AGUSTÍN ARRIOLA MARTÍNEZ, UN VISIONARIO Y UN POLÍTICO CONGRUENTE Y LEAL



Autor: Sealtiel Enciso Pérez

Baja California Sur ha destacado desde sus inicios en la época prehispánica por ser cuna de hombres y mujeres con una sólida formación ética y sobre todo leales a aquellas personas con las cuales comulgaban en sus ideas y obras. Tal fue la herencia que ha perdurado hasta nuestros días y de la que hizo gala uno de los sudcalifornianos más destacados del siglo XX, me refiero al señor Agustín Arriola Martínez.

Agustín Arriola nació un 11 de octubre de 1887, en esta ciudad de La Paz, siendo sus padres el señor Agustín Arriola Arqueaga y su esposa Doña Talpa Martínez Talamantes. Durante su infancia correteó por las calles de esta naciente ciudad en donde practicaba los juegos propios de los infantes de aquellas épocas y acompañaba a su padre en los recorridos que realizaba a uno de los ranchos que poseían en una zona cercana a esta capital la cual actualmente es conocida como la Colonia El Mezquitito. Cursó sus estudios de educación primaria en la escuela “Ignacio Allende” obteniendo notas sobresalientes, motivo por el cual sus padres deciden enviarlo a estudiar a la ciudad de Hermosillo, Sonora para que inicie la carrera de Contador Privado y Público, de la cual egresó en el año de 1907 siendo reconocido como uno de los mejores alumnos de esa generación.

De regreso a esta ciudad de La Paz inicia su vida laboral en las oficinas de la prestigiada negociación Rochol y Ruffo en donde laboró por varios años. Fue en ese tiempo que se le plantea la posibilidad de ir a perfeccionar sus estudios en Contaduría e Inglés en la ciudad de Los Ángeles, California, en la prestigiada escuela “The Isaac Woodbury Bussines College”. Vivió en aquella ciudad hasta el año de 1914 en que decide regresar a su estado natal y empieza una nueva faceta de su vida profesional, como docente. Junto con un grupo de destacados profesionales de la educación deciden formar el “Instituto Comercial Independencia” en esta ciudad capital, el cual se ubicó en las oficinas anexas a la Parroquia de Nuestra Señora de La Paz Airapí (actualmente Catedral). Algunos de los docentes al lado de los que laboró fuero Bonifacio Díaz, Padre Mauro Esparza, Pedro Peláez, Soledad Casillas Seguame, Isidro Isáis Marc, Alfredo Savín, Ignacio Bañuelos Cabezud y Filemón Cecilio Piñeda.

Arriola Martínez siempre destacó por su carácter firme, el cual lo hacía ver en ocasiones como un tanto impulsivo, de valores sólidos entre los que sobresalía la honradez y el gran amor por su tierra natal. Fue entonces que un año después, en 1915, es electo como síndico del Ayuntamiento paceño, cargo en el cual se desempeñó hasta 1916 en que debido al fallecimiento fortuito y repentino del presidente municipal, el sr. Antonio Blanco, debe de ocupar de forma interino esta responsabilidad, tal como lo mandata la ley. Ya para el año de 1918 en que se debía elegir al próximo Presidente Municipal así como a los ediles del Ayuntamiento, es convencido por un gran número de personas influyentes de la ciudad, las cuales lo conocen desde infante y a las cuales les agradaba su carácter de hombre prudente, firme y honrado; para que se lance como candidato para este puesto tan importante. Durante su estancia al frente del puesto de Presidente Municipal realizó mejoras en su administración y llevó cuentas claras y puntuales sobre los gastos que se realizaron, sin dispendios ni gastos superfluos con lo cual refrendó la opinión que tenía la ciudadanía no sólo de esta capital sino de todo el territorio sobre su personalidad. De acuerdo a información que publicó la Sra. Manuela Lizárraga Alcaraz en su blog https://lapazqueseperdio.blogspot.com, menciona lo siguiente sobre esta parte de la trayectoria política del Sr. Arriola: “Los síndicos y regidores fueron: Antonio Ruffo, Filemón C. Piñeda, Ignacio Bañuelos Cabezud, Fernando Chacón Meza, Isidro Isáis Marc, Bernardo Maldonado y Miguel L. Cornejo. Su labor como Alcalde fue brillante: promovió la apertura de los caminos vecinales de La Paz a La Soledad con Ramales a Toris de la presa, El paso de iritú, Agua verde y La palmilla. Apoyó la idea del Ingeniero Savín para instalar el primer sistema de drenaje en La Paz”. Le tocó también a este político el hacer frente a un gran huracán que azotó el municipio en el mes de septiembre de 1918 y coordinó las labores de protección de diferentes localidades de la municipalidad y de esta capital. Una vez pasado este fenómeno natural ayudó a las víctimas, las cuales fueron muchísimas, y les proporcionó albergue y alimentación lo cual se prolongó durante varias semanas. Su carácter humanitario, previsor y organizado en las cuentas públicas hizo que se llevara esta contingencia de la mejor manera posible, logrando un gran reconocimiento popular.




Para el año de 1920, se encontraba en la presidencia de la nación el Gral. Venustiano Carranza, sin embargo tenía que hacer frente a una gran cantidad de militares de grandes vuelos que se habían levantado en armas contra él bajo los postulados del Plan de Agua Prieta. Fue en el mes de mayo de ese año que Carranza cae abatido por las balas de sus enemigos y, en su lugar es designado como Presidente Provisional, por la junta revolucionaria triunfante, el Gral. Adolfo de la Huerta. En su deseo de pacificar al país, De la Huerta empezó a ofrecer a los diferentes grupos políticos de los confines de la nación, el que se realizaran elecciones libres y que fuera a través de ellas que se eligiera a quien los gobernaría ya sea en Presidencias Municipales o Gubernaturas, cosa que tradicionalmente se hacía a través de “designación” por parte del Presidente. Es así como en Baja California Sur se recibe con beneplácito esta decisión y se preparan los grupos políticos a participar en el PLEBISCITO.

Después de un corto y apresurado proceso de proselitismo electoral se llevan a cabo las elecciones, siendo Arriola una persona de reconocida trayectoria y grandes dotes como político y administrador, resulta electo por aplastante mayoría. Fue el 21 de septiembre de 1920 en que toma posesión de su nueva encomienda, a la edad de 33 años, y de inmediato pone manos a la obra para resarcir los graves y añejos males de que adolecía la administración de nuestro territorio. La Señora Lizárraga Alcaraz menciona los frutos abundantes que se obtuvieron durante la gestión de este gobernante: “Se realizaron las obras y trazos originales de la carretera transpeninsular, mediante camino de terracería desde La Paz hasta El arco, en la colindancia con el Distrito Norte de la península. Asimismo, hizo el reparto de tierras ejidales de Santiago, Las cuevas, Todos santos, y El pescadero, aplicándose por primera vez la Ley agraria en la región. Otorgó becas a los primeros estudiantes que viajaron a la Ciudad de México para su formación profesional, y en esa misma ciudad fundó la primera Casa del Estudiante Sudcaliforniano. Adquirió la primera planta eléctrica en La Paz. Alentó la fundación de la Escuela Industrial de Artes y Oficios donde se preparaban los jóvenes de escasos recursos: artesanos, técnicos en fundición, mecánica, carpintería y electricidad. Inauguró la primera escuela de tropa militar en el distrito sur del territorio y durante su gestión se instalaron diversas fábricas de cigarros, fósforos, botones y veladoras, entre otras.




Se inició la construcción de las cortinas en los arroyos El cajoncito, La candelaria, y San Bartolo, abriéndose también los primeros pozos de agua potable de la ciudad. Construyó el primer quirófano en el Hospital Juan María de Salvatierra y abrió en Todos Santos la primera planta beneficiadora de pescado de escama. Se fundó la Escuela de Tropa para Militares otorgando las instalaciones para la Zona Militar en Revolución y Degollado, donde es ahora el Mercado municipal “Francisco I. Madero”. Hizo el represo de El salto, y se empedraron las calles del primer cuadro de la ciudad. Trajo las primeras comunicaciones telegráficas a la entidad”.

El prestigiado político, profesor e historiador Armando Trasviña Taylor menciona en su libro “Agustín Arriola Martínez. Visionario y Magnánimo” los siguientes logros de este gobernante: “Reorganizó las oficinas de gobierno, exigiendo responsabilidad y eficiencia a cada empleado. Impuso moralidad en el manejo de los fondos públicos. Expidió la primera Ley de hacienda para regular las fuentes de ingresos oficiales. Mandó el primer grupo de estudiantes pensionados a la ciudad de México, egresando profesionistas capaces que antes no había. Fundó la Casa del Estudiante en México, y respetaba las garantías constitucionales. Impulsó los ramos de la ganadería minería y agricultura, construyó diversos edificios escolares en La Paz y las zonas rurales”.

Al finalizar su periodo al frente de la administración del territorio coincidió con que también a nivel nacional se estaban llevando los procesos para elegir al presidente que sucedería al Gral. Álvaro Obregón. Por todos era sabido que el favorito para ocupar la silla presidencial era un amigo muy cercano a Obregón, el también general Plutarco Elías Calles, al cual sus detractores llamaban “el brazo derecho que había perdido Obregón en las batallas”. Como único contrincante en las elecciones presidenciales que tuvo Calles fue el político Sinaloense Ángel Flores, quien había secundado el Plan de Agua Prieta y se desempeñaba como Gobernador del Estado de Sinaloa. De acuerdo a los resultados obtenidos en esas elecciones en los únicos lugares del país donde obtuvo mayoría de votos Flores fue en su estado natal y en el territorio de Baja California Sur.

Al llegar Calles a la presidencia de inmediato decide solicitarle a Agustín Arriola Martínez que abandone el cargo de Gobernador, designando al Gral. Miguel Piña Jr. como su sucesor, regresando a la arbitraria y retrógrada usanza de que fuera el presidente en turno el que designara a los gobernadores de los territorios del país. Algunos historiadores como los profesores Pablo L. Martínez y Eligio Moisés Coronado sostienen la tesis de que la razón de haber sido removido Arriola de su cargo como Gobernador de este territorio, fue debió a las simpatías con las que siempre distinguió al Gral. Flores y que dieron como fruto el que haya resultado con las preferencias de los votantes Calisureños en las elecciones presidenciales, cosa que jamás le perdonó Elías Calles destituyéndolo de su puesto en cuanto pudo. Sin embargo el Dr. Carlos Arriola Isáis, nieto de don Agustín Arriola Martínez, dio el siguiente testimonio: “No fue destituido del cargo como se cree actualmente, él por su propia voluntad viajó a la Ciudad de México acompañado de otras dos personas del gobierno para entregar su investidura, la cual ya había naturalmente terminado a los 4 años de ejercicio” (“Agustín Arriola Martínez. Visionario y Magnánimo”).




Para finalizar este breve recuento de los hechos y obras de la vida del Sr. Agustín Arriola Martínez, mencionaré como cosa anecdótica que una vez que este político paceño dejo la jefatura de Gobierno del Territorio y regresó a hacerse cargo de los ranchos y negocios de la familia en el año de 1924: 2 años después es encontrado muerto, probablemente envenenado, el Gral. Ángel Flores; de seis disparos, de diferentes calibres según la autopsia, cae acribillado 4 años después Alvaro Obregón y, de una hemorragia masiva fallece 21 años después Plutarco Elías Calles. Dicen que todo tiene su justo premio, y el Sr. Arriola Martínez vivió hasta la edad de 84 años, rodeado del cariño y respeto de su esposa Leonor Sepúlveda, su hijo Carlos, y sus cuatro nietos: Carlos, Agustín, Leticia y Leonor; así como de todas aquellas personas que lo conocieron y que disfrutaron de sus charlas y consejos. Fue el 11 de junio de 1981 en que exhaló su último suspiro en su casa de la calle Carlos M. Ezquerro, en esta ciudad de La Paz, en donde vivió por muchos años.

Sobrados son los méritos de este gran Sudcaliforniano, digno de ocupar un sitio entre sus iguales, los que actualmente reposan en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres. El otorgarle este justo reconocimiento engrandecería no sólo a quienes lo hicieran sino reafirmaría el precedente del justo premio que se le da a la memoria de aquellos hombres y mujeres nativos de esta tierra que dejan un legado que vale la penar rememorar y continuar.

Bibliografía:

“47 ANIVERSARIO LUCTUOSO DE DON AGUSTIN ARRIOLA MARTINEZ...PRIMER GOBERNADOR NATIVO DE SUDCALIFORNIA, ELECTO POR EL PUEBLO.” – MANUELA LIZÁRRAGA ALCARAZ. BLOG. https://lapazqueseperdio.blogspot.com

“AGUSTÍN ARRIOLA MARTÍNEZ. VISIONARIO Y MAGNÁNIMO” - ARMANDO TRASVIÑA TAYLOR

3 AÑOS, 3 OCÉANOS Y 80,000 KILÓMETROS: QUINTO CENTENARIO DE LA VUELTA AL MUNDO.

 


Autor: Sealtiel Enciso Pérez

En la actualidad cualquier niño de 4 o 5 años sabe que la tierra es más o menos redonda (ahuevada). La mayoría de nosotros desde muy pequeños hemos visto programas de televisión, mapas por computadora e incluso diseños en 3D que ilustran la forma que tiene nuestro planeta así como los diferentes fenómenos naturales a los cuales está sometida año con año (estaciones, fenómenos del Niño y la Niña, tormentas, Etc.). Sin embargo esta imagen de la tierra nunca fue así, hace más o menos 500 años aún se pensaba que la tierra era cuadrada y que si se navegaba lo suficiente hacia cualquiera de los 4 puntos cardinales se podría “caer” del mundo hacia un vacío infinito. Gracias a la entereza y valentía de algunos hombres aventureros pero también consumados cosmógrafos y científicos, que arriesgaron su vida para probar sus ideas de avanzada, se demostró la falacia de estos “dogmas” y se inició una nueva era del renacimiento de las ciencias. Tal fue el caso de la vuelta al mundo que realizó el portugués Fernando de Magallanes.

Nuestra historia inicia el año de 1518 cuando el explorador Magallanes acude ante el Rey de Castilla, Navarra y Aragón, Carlos I, para plantearle la empresa de localizar una ruta marítima que le permitiera a su reino el llegar a las islas Molucas, conocidas como “de especias”, sin necesidad de realizar el cansado y peligroso viaje rodeando el continente Africano por el Cabo de Buena Esperanza. En un primer momento Magallanes planteó este proyecto al Rey  de Portugal, sin embargo al no obtener una respuesta positiva, decide llevar su planteamiento ante el Rey Carlos I (también conocido como Carlos V, por ser el V emperador del Sacro Imperio Romano Germánico) al cual logra convencer. En esas épocas la Corona Española estaba deseosa de encontrar una ruta alterna para llegar a Asia debido a que 24 años antes se había visto obligada a firmar un tratado con sus competidores más cercanos, los Portugueses, en donde se delimitaba hasta dónde podían extender sus navegaciones en el mundo conocido; este documento se le conoció como “Tratado de Tordesillas”. En el mencionado escrito, la única ruta conocida hacia las Molucas era por territorios que quedaron bajo el dominio portugués y por lo mismo vedados para ellos.



Después de diversas precisiones y las garantías respectivas, el 22 de marzo de 1518, Magallanes y el Rey Carlos I firman un documento conocido como “Las Capitulaciones de Valladolid” en donde el navegante se comprometía a encontrar la mencionada ruta hacia las Islas de Especias, navegando hacia el Oeste del mar Atlántico; y por su parte la Corona Española le dotaría de 5 barcos con 239 marineros así como el avituallamiento y sueldos para todos los contratados. Fue el día 10 de agosto de 1519 que la expedición, con sus 5 barcos, parte del puerto de Sevilla. Los nombres de los barcos fueron: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago. 


En el Diario que se conserva de este apoteósico viaje, se narra que tuvieron una gran cantidad de contratiempos los cuales casi estuvieron a punto de que la empresa se malograra. El primero de los problemas fue el hambre debido a que por lo dilatado de la empresa así como la dificultad de mantenerlos en buen estado en un medio húmedo, los pocos alimentos se pudrieron, por lo que se vieron en la necesidad de desembarcar en varios puntos buscando alimentos, lo cual representaba un grave peligro puesto que se arriesgaban a ser atacados, cosa que ocurrió en no pocas ocasiones. 


Otra de las dificultades que tuvieron que arrostrar fueron las tormentas y las “calmas” las cuales ocasionaban que se perdiera el curso de la navegación o incluso que lo poco que se avanzaba en un mes entero, en pocas horas se retrocediera, con el gran desánimo y descontento de sus tripulantes. No olvidemos que los 5 navíos sólo contaban para su impulso en la navegación con la fuerza del viento así que cuando este dejaba de soplar o soplaba en contra de la ruta que querían les ocasionaba una gran pérdida de tiempo, amén de las corrientes marinas que también les ocasionaban serios contratiempos. En los diarios de navegación quedó constancia que debido al hambre que se padecía muchos de los tripulantes fallecieron, y al no tener los sobrevivientes forma de conseguir alimentos, se abalanzaron sobre los cadáveres cometiendo canibalismo. 


Aunado a lo anterior entre la tripulación empezó a causar estragos el famoso Mal de Loanda (escorbuto) el cual es una enfermedad ocasionada por la abstinencia por periodos muy largos de la vitamina “C”. Por lo general esta vitamina la absorbe nuestro cuerpo de los alimentos frescos que se consumen cotidianamente, pero en los viajes tan largos como este, los alimentos frescos eran los que primero se acababan o se echaban a perder. Los marineros atacados por el mal de Loanda presentaban síntomas como cansancio y debilidad; encías inflamadas que sangran fácilmente en la base de los dientes; pérdida de dientes; hemorragias en la piel; otras hemorragias, por ejemplo, sangrado nasal, sangre en la orina o en las heces, estrías hemorrágicas debajo de las uñas; demora en la cicatrización de las heridas y anemia. Cuando la enfermedad está muy avanzada imposibilita el movimiento a quien la padece y lo mantiene postrado en cama entre grandes dolores. Una gran cantidad de la tripulación enfermó y murió de este mal durante la travesía.


Finalmente y para agregar un poco más de complicaciones, en varias ocasiones se suscitaron motines y combates entre los marineros, los cuales cansados de tanto tiempo de navegar y no encontrar el paso hacia las islas de Especias, le exigían a Magallanes el regresar a España. Producto de estas revueltas, la nave “San Antonio” fue tomada durante un motín y la obligaron a regresar. Como ya mencionamos, este viaje fue un viaje de descubrimiento, de exploración, por lo que los sitios por los que pasaba era la primera vez que una expedición Europea llegaba hasta el lugar. Fue durante una exploración en las costas de Patagonia que la nave “Santiago” encalló contra unos arrecifes y se hundió, llevándose consigo a una buena parte de sus tripulantes. Unos pocos pudieron ser rescatados en las 3 naves restantes.


El día 21 de noviembre del año de 1520, por fin se encontró una ruta para poder sobrepasar la gran barrera que representaban las tierras que hoy conocemos como Argentina y Chile. A este canal se le impuso el nombre de Estrecho de Magallanes. Tras pasar por este sitio, llegaron a un inmenso océano el cual se mostró sereno y en calma por lo que Magallanes lo bautizó con el nombre de “Océano Pacífico”. Continuando con su viaje hacia su destino, empezaron a observar que la nave “Concepción” se encontraba en muy mal estado y que a pesar de reparaciones constantes su fin era irremediable e inmediato. Magallanes ordenó a la tripulación que sustrajeran todo lo que pudiera ser utilizado y que junto con los materiales, alimentos y tripulación pasaran a los dos barcos restantes (Trinidad y Victoria).



En la parte final del viaje hacia Las Molucas, llegaron a un conjunto de islas a las cuales se les llamó Islas Marianas y posteriormente a Borneo, Islas del Poniente y San Lázaro (actualmente son las Filipinas). En este sitio tuvieron varios altercados con los nativos lo que ocasionó que producto de estos embates cayera muerto Fernando de Magallanes el 21 de abril de 1521. Tras a estos lamentables sucesos el maestre de la nave “Concepción”, Juan Sebastián Elcano, tuvo que tomar la capitanía de lo que quedaba de la expedición y continuar su viaje hacia las Molucas o Especiería. Al llegar a este destino reparó sus naves, dio atención médica a su tripulación y realizó comercio de especias (clavo). Una vez que restablecieron sus fuerzas tomó consejo con los principales de entre su gente y decidieron que era tiempo de regresar a España pero lo harían prosiguiendo hacia el oeste ya que regresar por donde habían venido era más que imposible tomando en cuenta el mal estado de sus barcos y la poca tripulación que les quedaba.


Durante su travesía de regreso a España, cruzaron el océano Índico hasta llegar a las costas de África. Como recordaremos esta zona estaba bajo la posesión de los portugueses, los cuales al avistar la nave “Trinidad” la apresaron así como a sus tripulantes. Poco después la única nave restante dobló el Cabo de Buena Esperanza en la punta austral de África, de ahí atracó por un corto tiempo en Cabo Verde y finalmente llegó a España (Sanlúcar de Barrameda) el 6 de septiembre de 1522. El barco que logró llegar a su punto inicial fue “Victoria”, el cual llegó prácticamente hecho pedazos, con una gran parte de su madera podrida, e incluso imposibilitado ya para navegar los últimos kilómetros, tuvo que ser remontado al puerto por otros barcos. De los 239 marineros embarcados, sólo sobrevivieron 18, los cuales llegaron semidesnudos y en un estado de desnutrición y enfermedad que los puso a un paso de la muerte. La travesía había durado 2 años y 351 días.


Con el cargamento de especias (clavo) que traían en sus bodegas, al venderse dio suficiente capital para pagar todos los gastos de la expedición e incluso hubo ganancias. Al capitán de facto, Juan Sebastián Elcano, se le rindieron los honores como si él hubiera sido el iniciador de tan grande empresa. Dentro de los reconocimientos que obtuvo se le entregó un escudo con la leyenda “Primus Circumdedisti Me” (Fuiste el primero en rodearme). 


Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano deben ser recordados como hombres valientes e intrépidos, los cuales en una época donde el oscurantismo y el dogmatismo cristiano se enseñoreaba en todas partes, sacrificaron su vida misma, para demostrar que la tierra no era plana sino semiesférica y, si se navegaba lo suficiente desde un punto,  hasta el oeste, se llegaría a este mismo punto, después de eso sí, arrostrar grandes peligros y tras mucho tiempo de viaje.

LA BIBLIOTECA PÚBLICA “MAESTRO JUSTO SIERRA No. 192”. UN BASTIÓN DE LA CULTURA EN SUDCALIFORNIA

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